Soy de la opinión de que la celebración de la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (IV CELAM) en Santo Domingo en 1992 es una oportunidad histórica decisiva, un "Kairós" para la reconciliación de la Iglesia católica con las etnias y culturas indígenas y afroamericanas. Y pienso que en el Documento de Consulta (DC) con el que se prepara esta Conferencia se echa en falta un elemento esencial para que pueda realizarse cristianamente esa reconciliación. Quisiera aportar alguna reflexión al respecto, porque aún estamos en el tiempo aceptable.
Al hablar de "la llegada del Evangelio a estas tierras" el DC afirma que "todo evento histórico es complejo" y que "también en este evento se entremezclan las luces y las sombras" (425). Y no podía ser menos, porque "el pecado de los hombres se entremezcla en todas sus empresas" (426). Son afirmaciones llenas de sensatez y realismo.
Respecto a las "sombras" vienen a la memoria las palabras del Concilio Vaticano II: "La Iglesia sabe muy bien que no siempre a lo largo de la historia fueron sus miembros fieles al espíritu de Dios. Aún hoy día es mucha la distancia entre el mensaje y nuestra fragilidad humana. Debemos tener conciencia de estas deficiencias y combatirlas con la máxima energía para que no dañen a la difusión del Evangelio" (GS 43). "Son de deplorar ciertas actitudes que, por no comprender bien el sentido de la legítima autonomía de la ciencia, se han dado algunas veces entre los propios cristianos" (GS 36). "En la vida del Pueblo de Dios se ha dado a veces un comportamiento menos conforme con el espíritu evangélico, e incluso contrario a él" (DH 12). "En la génesis del ateísmo han podido tener una parte no pequeña los propios creyentes, en cuanto que, con el descuido de la educación religiosa, o con la exposición inadecuada de la doctrina, o incluso con los defectos de su vida religiosa, moral y social, han velado más que revelado el genuino rostro de Dios y de la religión" (GS 19).
Habiéndose escogido expresamente la fecha de 1992 (y el lugar de Santo Domingo) para la celebración de la IV CELAM con ocasión del V Centenario, y habiéndose incorporado al DC (No. 3-49) la historia de los 500 años, uno esperaría encontrar también ahí el reconocimiento de las sombras y la petición de perdón correspondiente. Pero el DC no contiene señalamiento alguno de sombras, de "defectos y errores". No se pide perdón a nadie ni por nada. Por el contrario, se observa en el texto una tendencia a exculpar y excusar a la Iglesia.
Dos son los casos claves respecto a las sombras, los defectos y los errores de la evangelización de Abya Yala: los indígenas y los afroamericanos.