El riesgo se refiere a las posibles consecuencias negativas asociadas a una situación peligrosa o no deseada. En el ´ámbito empresarial, nos enfrentamos a diversos tipos de riesgos, como el económico y el financiero. Sin embargo, en el sector de las entidades financieras, existen riesgos adicionales inherentes a sus actividades, tales como el riesgo de liquidez, operacional, legal y crediticio. En este estudio, nos centraremos
específicamente en el riesgo crediticio, que se refiere al posible impacto que enfrenta una empresa cuando sus deudores incumplen, lo cual puede desencadenar crisis financieras y poner en peligro la estabilidad de la entidad [20].
El enfoque en el riesgo crediticio se justifica debido a la incertidumbre generada por los activos de los clientes. La medición de este riesgo se basa en el conocimiento que tenemos del cliente y su operación. Para ello, se recopila información del cliente a través del sistema financiero y otras entidades, con el objetivo de obtener las variables necesarias para clasificar o calificar al cliente como riesgoso o no riesgoso. En el pasado, la medición de este riesgo dependía principalmente de los datos y la intuición del encargado, ya que no se contaba con suficiente capacidad tecnológica para
implementar nuevas estrategias. Sin embargo, en la actualidad, gracias al avance tecnológico y al uso de modelos estadísticos, es posible evaluar de manera más precisa y objetiva si los clientes representan un riesgo para la entidad financiera