A lo largo de los años, el trabajo y la vinculación laboral remunerada tanto en hombres como en mujeres ha ido cambiando de perspectiva con base a los nuevos avances relacionados con cambios políticos, económicos, educativos, culturales y sociales. En primera instancia, el rol de las mujeres se ha limitado históricamente como un rol reproductivo orientado a las labores del hogar, mientras que el rol del hombre estaba encaminado a sustentar económicamente el hogar por medio del trabajo remunerado. Sin embargo, este recorrido ha ido evolucionando conforme se incrementa el rol de la mujer en la sociedad laboral y el rol del hombre en las tareas o responsabilidades del hogar. (Idrovo, 2006).