El texto presenta la experiencia de la Universidad Iberoamericana Tijuana en la atención y acompañamiento de personas migrantes desde una perspectiva de salud integral. Frente a problemas como inseguridad alimentaria, dificultades de acceso a servicios, discriminación y afectaciones a la salud física y mental, propone un modelo universitario basado en aprendizaje-servicio, pedagogía ignaciana e interdisciplinariedad. Mediante el trabajo con albergues y organizaciones comunitarias, el estudiantado participa en diagnósticos, intervenciones, reflexión crítica y evaluación, fortaleciendo tanto sus competencias profesionales como su sensibilidad ética y compromiso social.