Rhizopus oryzae es uno de los principales responsables de las pérdidas en cosecha y poscosecha, que a nivel internacional promedian un 5%, mientras que en México varían entre el 20% y 30% [1]. Para controlarlo, se han utilizado fungicidas, que han causado daños significativos en cultivos y suelos agrícolas [2]. Como alternativa, los biofungicidas, basados en microorganismos vivos, ofrecen una solución sostenible [3, 4]. Sin embargo, su vida útil limitada (6-18 meses) es un desafío para la comercialización [5, 6]. Este estudio evalúa la viabilidad y antagonismo de un consorcio bacteriano contra Rhizopus oryzae en almacenamiento de laboratorio.