La internacionalización de la educación superior ha dejado de ser una aspiración periférica para convertirse en un eje estratégico que reconfigura el quehacer académico, la producción de conocimiento y el compromiso social de las universidades en el siglo XXI. En América Latina, esta transformación se desarrolla en un contexto de profundas desigualdades estructurales y desafíos geopolíticos. Este libro reúne voces diversas de treinta investigadores de nueve países de la región —y a dos de otras latitudes— que, desde sus experiencias institucionales y territoriales, iluminan las posibilidades, tensiones y prácticas concretas de la internacionalización.