La literatura especializada que hemos revisado aborda ampliamente el impacto de los PAE en áreas como salud y asistencia escolar. Pero hay pocos estudios enfocados en la relación de dichos programas con el trabajo infantil. Esta relación reviste interés porque tales programas, al proporcionar alimentos a escolares pobres en su centro educativo, incrementan el atractivo de la educación y, así también, podrían contribuir a la disminución del trabajo infantil. Esto puede interpretarse, en un plano teórico, como una maximización del impacto social del programa. De ahí nuestra pregunta de investigación: ¿Puede un programa de alimentación escolar reducir el trabajo infantil? De hecho, los datos de la Encuesta Nacional Especializada de Trabajo Infantil (ETI), publicados en 2015, permiten observar una correlación positiva entre el nivel de pobreza y el trabajo infantil. Y si esos datos son analizados considerando la lista de colegios beneficiarios del PNAEQW, los resultados comparados entre los que reciben este programa y los que no nos motivan a plantear la siguiente hipótesis: Qali Warma reduce el trabajo infantil vía las transferencias monetarias al hogar que implican su servicio de alimentación en la escuela. Y dicha reducción será mayor para los beneficiarios del servicio alimentario completo que incluye almuerzos. Lo cual evaluamos mediante una regresión discontinua que permite estimar la probabilidad de trabajo infantil entre beneficiarios, con características similares, que reciben dicho servicio completo respecto a los que reciben solo desayunos. Consideramos que evaluar nuestra hipótesis es relevante académicamente, dada la poca cantidad de estudios sobre la relación entre un PAE y el trabajo infantil. Y que tiene utilidad práctica enfocar tal evaluación en el caso de Qali Warma, porque comprobar que este PAE incentiva la reducción del trabajo infantil, además de la asistencia escolar, contribuiría al diseño y la implementación de políticas con un mayor alcance, en beneficio de niños
y niñas del Perú.