Este estudio analiza cómo la flexibilización de las normas de contratación pública en Perú durante la pandemia de COVID-19 afectó la eficiencia estatal. Ante la urgencia sanitaria, se permitió el uso masivo de contrataciones directas, otorgando mayor discrecionalidad a los funcionarios. Mediante el uso de inteligencia artificial (GPT-3.5 Turbo) para extraer datos de precios unitarios en contratos complejos, el autor examina si esta autonomía redujo el "desperdicio pasivo" (burocracia) o aumentó el "desperdicio activo" (corrupción). Los resultados sugieren que, a pesar de los riesgos de falta de competencia, la reducción de trabas administrativas permitió una gestión más ágil y eficiente en un contexto de crisis extrema.