Description
Este libro trata acerca de cómo se logró poner en funcionamiento el «edificio de letras» –entendido como proyecto educativo– en el Virreinato peruano, a partir del estudio de la historia institucional de dos de las más importantes instituciones de instrucción a cargo de la Compañía: el Colegio de San Pablo, en Lima, y la Universidad de San Ignacio (adscrita el Colegio de San Bernardo), en el Cuzco. Asimismo, se ocupa de dos de las principales herramientas de la pedagogía ignaciana: el teatro y los libros. Acorde con la Ratio studiorum, desde los inicios de su presencia en el Perú, los jesuitas promovieron la enseñanza de Latín en sus colegios. Y fue, sin duda, el Colegio de San Pablo, en Lima, el que más destacó en ese campo. Dada la calidad de su planta docente, la escuela de Gramática jesuítica no tardó en rivalizar con su similar en San Marcos, lo que llevó a un dilatado diferendo acerca de dónde debía impartirse Latín y bajo qué condiciones. Esta historia es reconstruida en el primer ensayo, titulado «San Pablo, San Marcos y los estudios universitarios». Se trata de un episodio central en la consolidación institucional tanto del Colegio de San Pablo como de la universidad limeña.