Ver la pobreza con los lentes de los derechos humanos permite tener una visión de amplios horizontes. La escritora muestra la relación que existe entre los derechos humanos y la pobreza, la responsabilidad de los gobernantes para la defensa y la promoción de los derechos humanos de los pobres, así como el gran desafío que supone el mal de la pobreza para los derechos humanos. En este artículo se percibe cómo el derecho tiene una vocación humanista, de cara a las personas que son víctimas de las relaciones que conculcan su dignidad. La autora dice: “Si abordamos con rigor el problema de la pobreza nos damos cuenta que se trata de una problemática que difícilmente puede ser entendida en sí misma. Es decir, la pobreza es un fenómeno relacional; en este sentido afirmamos que estrictamente hablando la pobreza es efecto de las violaciones de los derechos humanos. Los derechos humanos son derechos inherentes a todo ser humano, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición. Dicho de otra manera, los derechos humanos que se han violado para engendrar la pobreza son: el derecho a la salud, el derecho al trabajo, a la no discriminación de las personas, derecho a la educación y derecho a una vivienda digna entre otros”.