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dc.creatorRamón, Lucía
dc.date2001-03
dc.date.accessioned2023-03-22T18:06:58Z
dc.date.available2023-03-22T18:06:58Z
dc.identifierhttp://repositorio.uca.edu.ni/4213/1/Promoviendo%20nuevas%20perspectivas%20%C3%A9ticas%20y%20humanas.pdf
dc.identifierRamón, Lucía (2001) Promoviendo nuevas perspectivas éticas y Humanas. Diakonia (97). pp. 54-74.
dc.identifier.urihttps://hdl.handle.net/20.500.12032/78629
dc.descriptionMuchas personas han extraído fuerza para sus luchas por la liberación de una canción que evoca los albores del movimiento feminista contemporáneo. En 1911, la asamblea legislativa de Massachusetts había aprobado una ley que limitaba el trabajo de las mujeres y los niños a 54 horas semanales. La compañía textil decidió tomar represalias contra los trabajadores y redujo las horas de trabajo y el correspondiente salario a todos los empleados. En enero de 1912, las trabajadoras textiles de Lawrence comenzaron una huelga «contra los salarios miserables y el trabajo de los niños y a favor de su derecho a todas las bellezas de la vida». La huelga duró nueve semanas, y a ella se sumaron 20.000 trabajadores. Cuando iniciaron la marcha, portaban pancartas en las que pedían pan y rosas. Estas mujeres no sólo reclamaban sus derechos como trabajadoras. Con aquellas palabras expresaban su exigencia de una vida digna y su demanda de una justicia más allá de la justicia distributiva; una justicia que incluyera e! reconocimiento del derecho de toda persona a una vida plena y llena de belleza. J. Oppenheim escribió una canción que trata de expresar el contenido de sus reivindicaciones con el eslogan pan y rosas. Estas mujeres anónimas, que en un contexto sumamente opresivo se atrevieron a soñar un mundo donde la belleza, el arte la alegría, el gozo y el placer sean posible para todos, son admirables. Su recuerdo es una invitación ética para todos nosotros. En la canción Bread and Roses resuenan anhelos que deben inspirar una ética de la vida: «Cuando marchamos, luchamos también por los hombres, porque son hijos de otras mujeres que nosotras daremos a luz de nuevo. Nuestras vidas no deberían gastarse inútilmente, desde el nacimiento hasta el término de la vida. Los corazones también mueren de hambre, tanto como los cuerpos: Dadnos pan, pero dadnos también rosas. Cuando marchamos y marchamos, innumerables mujeres muertas gritan a través de nuestro canto sus antiguas canciones pidiendo pan. Poco arte, poco amor y poca belleza pudieron conocer las que vivieron como bestias de carga. Por eso nosotras luchamos por el pan y también por las rosas».
dc.formattext
dc.languagees
dc.publisherCentro Ignaciano de Centroamérica
dc.relationhttp://repositorio.uca.edu.ni/4213/
dc.rightscc_by_nc_nd
dc.subject261 Teología social
dc.titlePromoviendo nuevas perspectivas éticas y Humanas
dc.typeArticle
dc.typePeerReviewed


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