Description
Las Memorias del Seminario Internacional para el Análisis de Prácticas de Intervención Social en América Latina 2021-2022 no son un libro más de teoría. Son el testimonio vivo de un diálogo intenso, honesto y necesario entre organizaciones sociales, universidades jesuitas y académicos de toda la región, celebrado en plena pandemia. Coordinadas por Héctor Morales Gil de la Torre y Ernesto Rodríguez Ignacio, y publicadas por el ITESO con el auspicio de AUSJAL, estas memorias recogen las conversaciones de un seminario virtual que se extendió de septiembre de 2021 a junio de 2022. Su propósito fue simple y radical: tomar distancia de lo que hacemos, explicitar los supuestos que sostienen nuestras intervenciones y preguntarnos con rigor si realmente estamos contribuyendo al cambio que decimos perseguir. A través de la teoría del cambio como hilo metodológico, el libro revisa experiencias concretas y poderosas: la defensa del agua y el territorio,(Tribunal Latinoamericano del Agua, Un Salto de Vida en Jalisco, Fundación Chadileuvú en Argentina, CIPCA en Bolivia, Acuerdo de Escaz); la lucha por los derechos humanos y la búsqueda de personas desaparecidas (Dragon Lab, Centro Prodh, ONU-DH, Procuraduría de Guatemal); las prácticas de economía social y solidaria; la vinculación universitaria como actor de transformación.
Tres ejes atraviesan todo el texto: la acción colectiva como motor del cambio, la herencia cultural que legamos a las nuevas generaciones y la sustentabilidad como horizonte de largo plazo. Las conclusiones, a cargo de Ernesto Rodríguez, nos invitan a “navegar entre lo individual y lo colectivo”, dialogando con las reflexiones de Darío Martuccelli sobre las identidades en América Latina. No encontrarás recetas ni manuales. Encontrarás conversaciones exigentes, tensiones reales, aprendizajes situados y una invitación abierta a revisar críticamente tus propias prácticas. Este libro es para activistas, académicos, estudiantes, trabajadores de organizaciones sociales y universidades que se niegan a resignarse a la fragmentación y el desencanto. Es una estación en el camino, no un punto de llegada. Léelo para renovar la esperanza, fortalecer la acción colectiva y seguir construyendo, juntos, sociedades más justas, democráticas y sustentables.