El maíz en México conlleva implicaciones de tipo cultural, social, económico, ecosistémico y en la salud de sus productores y consumidores. Aunque se han impulsado reformas a nivel constitucional que buscan cuidar el patrimonio genético y su biodiversidad, en la práctica sigue teniendo amenazas a diferente escala para que la conservación y escalamiento del cultivo de variedades criollas siga siendo posible. Acudiendo a la revisión documental y la comunicación por medio de entrevistas a transformadores y comercializadores de maíces criollos, se presenta a las redes de producción y consumo como alianzas que potencian una lógica no mercantilista de su producción.