El trabajo humano, según Neffa (2015), es un enigma, un fenómeno complejo y difícil de encasillar en un cálculo estadístico sobre sus componentes y sobre las percepciones de las personas para captar sus dimensiones absolutas o relativas sobre el mismo. La crisis petrolera de la década de los años setenta y sus principales implicaciones en la sociedad tales como los altos índices de desempleo y la inflación, permitieron realizar los primeros acercamientos al concepto de factores de riesgo psicosociales en el trabajo a través del abordaje de temas como el estrés abordado años antes por Hans Selye, o el concepto de coping definido por Lazarus y Folkman (citado en Neffa, 2015) como el conjunto de esfuerzos cognitivos y comportamentales destinados a controlar, reducir o tolerar las exigencias internas o externas que amenazan o superan los recursos de un individuo.