dc.description | El presente trabajo científico se centra en el estudio y reflexión de la Eucaristía como sacramento de comunión, que convoca y hace Iglesia a todos los bautizados que fieles al mandato del Señor, «haced esto en memoria mía», reconocen a Jesucristo glorioso pero oculto en el sacramento del altar. Ya los primeros cristianos se reunían a la fracción del Pan. Los evangelistas recogen (al menos los sinópticos: Mateo, Marcos y Lucas) el relato de la Institución; en continuidad, san Pablo enfatiza lo que él a su vez recibió de los apóstoles, el mandato de la cena del Señor. San Juan, desarrolla una teología muchísimo más elevada sobre el Pan Vivo bajado del Cielo, pero lo relaciona también con la Pascua del Señor. La presencia real de Jesús en la Eucaristía es una realidad no sólo de índole escatológico, sino también anamnética donde el memorial se actualiza y se hace presente. La fe de la Iglesia de todos los siglos hasta la actualidad, siempre ha confesado no solo de palabra, sino también en su praxis litúrgico-pastoral esta verdad de fe. Inclusive a través de las muestras de fervor y piedad popular que preparan y prolongan la grandeza del Misterio de fe. Misterio que se observa con claridad en la vida de los santos, donde la fe se encarna en el diario vivir, llevando al cristiano creyente de la Eucaristía a un encuentro fraterno y generosa donación a los demás. Por tanto, este es el vínculo de la caridad y solidaridad, es banquete y convite que reúne a toda la familia de Dios en la «synaxis» de los bautizados. Por tal razón, la Eucaristía reúne en un mismo sentir y pensar cuando se recibe a conciencia. He aquí el reto pastoral que enfrenta la Iglesia hoy y siempre, concientizar que el sacramento es acción y presencia y no cosificarle y aislarle de su naturaleza comunional y fraterna | |