Este artículo se preocupa por cómo los letrados colombianos de la segunda mitad del siglo xix utilizaron su acceso a la escritura para narrar la nación y construir los sujetos/objetos que estaban adentro/afuera de la temporalidad y espacialidad nacional. Esta narración tuvo dos ejes centrales: la relación de continuidad que se establecía entre el territorio y la población, y la negación de la contemporaneidad a aquellas poblaciones que representaban la alteridad racial. Ambos ejes exacerbaron la diferencia, pues, la atracción a la nación en proceso de civilización requería de su alejamiento previo; la prescripción de la homogeneidad y la proscripción de la heterogeneidad tenían a su vez, como condición de posibilidad la descripción recurrente de la alteridad.