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dc.creator Calvez, Jean-Yves
dc.date 1995-12
dc.date.accessioned 2017-07-14T23:39:12Z
dc.date.available 2017-07-14T23:39:12Z
dc.identifier http://repositorio.uca.edu.ni/4029/1/Que%20quedar%C3%A1%20del%20marxismo.pdf
dc.identifier Calvez, Jean-Yves (1995) ¿Que quedará del marxismo? Diakonia (76). pp. 58-64.
dc.identifier.uri http://hdl.handle.net/AUSJAL/446520
dc.description Hay quien ha dicho: "Un socialismo muere, otro surge de sus cenizas". Pero aquí no cabe aplicar la famosa fórmula británica: "El comunismo ha muerto: ¡viva el comunismo!" Porque significaría que todo lo que hasta ahora se ha cobijado bajo este nombre URSS, "socialismo real", partidos comunistas occidentales no tiene que ver con el verdadero comunismo. O tiene que ver o la palabra "comunismo" ya no designa sino un vago ideal de justicia. No: el "socialismo real" tiene que ver con Marx. Pero tampoco cabe decir: Marx y el comunismo están muertos y enterrados. De Hegel se llegó a decir que era el hombre acabado. Y Marx lo defendió. Yo haría lo mismo con Marx. En todo caso, indicaré qué elementos de su pensamiento conservan su valor para los pensadores de tradición marxista. Y para los no marxistas. Incluso apuntaré algunos, que a los mismos marxistas se les escapan. No se puede generalizar el hecho del desplome del comunismo. Porque en Asia resiste bien. Cierto que en Europa, América Latina y África está claramente de baja. Y que la excepción (¿por cuánto tiempo?) responde al miedo de los cubanos a caer bajo la dependencia del vecino del norte. Para algunos la caída del comunismo en Europa oriental tiene una doble lectura: fracaso de un sistema económico y triunfo de su contrario, el capitalismo. Pero no es posible interpretar este hecho únicamente en clave económica. Cierto. Todo arrancó de aquel diagnóstico de Gorbachov en 1985: en la carrera armamentística, la economía soviética no puede seguir el ritmo impuesto por EEUU. Y no se trataba sólo de una situación coyuntural. La experiencia demostraba que no bastaban reformas parciales. Se imponía un golpe de timón. Había que cambiar, ante todo, la política exterior. Así se pasó rápidamente del ámbito económico al político. En 1988-89 Polonia atravesaba por una crisis económica grave. Pero la raíz era más profunda: tras el estado de emergencia decretado en 1981 por Jaruselski, el pueblo se resistía a trabajar. Hoy las privatizaciones están a la orden del día. Pero me acuerdo de que en 1985, cuando el deseo de libertad era un clamor unánime, nadie cuestionaba la prioridad pública de los medios de producción. Y en Checoslovaquia, cuando la "revolución de terciopelo" y en contraste con otros aspectos -políticos, sociales y culturales-, la economía marchaba bastante bien. Lo que aconteció en 1989 fue la abolición de un régimen político caracterizado por el monopolio del partido comunista en el Estado y en la sociedad. No era el simple resultado de una toma del poder, sino un monopolio de derecho, fundado en la naturaleza de las cosas, o sea, en el hecho de que el partido comunista es la vanguardia del proletariado, la ciase social privilegiada de la historia, por ser la única capaz de acabar con la división social y de constituir una humanidad nueva, libre de toda explotación y alienación.
dc.format text
dc.language es
dc.publisher Centro Ignaciano de Centroamérica
dc.relation http://repositorio.uca.edu.ni/4029/
dc.rights cc_by_nc_nd
dc.subject 100 Filosofía y Psicología
dc.subject 335 Socialismo y sistemas relacionados
dc.title ¿Que quedará del marxismo?
dc.type Article
dc.type PeerReviewed


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